¿Guerra alimentaría?

En estos días volvemos a asistir a noticias preocupantes relacionadas con los alimentos que ingerimos. Muchos recuerdan cómo empezó con la ternera, el miedo a contaminarse comiendo vacas locas y contraer la encelopatía espongiforme bovina, después la gripe aviar nos hizo mirar desconfiadamente al pollo y al resto de aves, acto seguido hubo a quién le interesó atemorizar al mundo entero con la gripe porcina, y ahora a las verduras, el agua embotellada o cualquier otra cosa, ya que no saben de que alimento procede esta nueva cepa. Dado a que el número de vegetarianos aumenta cada día, y visto lo visto es más que normal, las verduras no se iban a quedar fuera de las especulaciones alimentarias de los tiranos. Jugar de la forma que juegan con el negocio de los agricultores, con la alimentación, y en consecuencia, con la vida de las personas me parece inconcebible, inaceptable y demoniaco.

La nueva cepa se adaptó a condiciones adversas de temperatura y, para sobrevivir, mutó. Dos estudios arrojaron un poco de luz. Por un lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que la bacteria E. coli que está haciendo estragos corresponde a una cepa nunca vista. Por otro, científicos alemanes y chinos de la Clínica Universitaria Eppendorf de Hamburgo, ciudad donde presuntamente se encuentra el foco de la infección, sostienen, tras descifrar su genoma, que estamos ante un cruce –no una mutación– de dos cepas ya conocidas de la E. coli. Señalan además que está relacionada con otra aislada en África que causa diarrea grave. Cualquiera de las dos versiones nos lleva a una conclusión: estamos ante una nueva cepa letal.

Hay quién desea profundizar aún más y apuntan a una guerra biológica.

Hace varios años se descubrió que la bacteria E. coli se puede utilizar para recuperar el uranio de la atmósfera y de las aguas contaminadas por residuos nucleares. Para ello, se debe utilizar la bacteria E. coli a la vez que un compuesto de fosfato de inositol. Esta bacteria tiene la capacidad de romper el enlace del compuesto, que, en presencia del uranio, permite que se forme un fosfato de uranio que precipita en las células de la propia bacteria E. coli. Las bacterias contaminadas se pueden recolectar y extraer de ellas el uranio o “enterrarlas”; lo que permite, además de recuperar el uranio –poco rentable todavía, según nuestro criterio-, descontaminar las aguas y el aire; y, sobre todo, borrar las huellas de residuos nucleares ocasionados por experimentos, accidentes o ataques que llevan la contaminación nuclear de un lugar a otro del planeta.

Todo esto coincide con la decisión de Alemania de cerrar varias plantas nucleares y su proyecto de apagón nuclear en el 2022.

No estoy acusando, pero los hechos me hacen replantearme esta conspiración, tan solo un año antes me parecería más que descabellada y fuera de lugar. El mundo cambia más deprisa de lo que podemos asimilar.

Todo esto me hace afirmar aún más, que el futuro está en la tierra que se cultiva con nuestras manos, que cuidamos nosotros mismos sabiendo con que la regamos y con que la abonamos para cuidar nuestras verduras y los productos que consumimos.

Las autoridades sanitarias siempre están advirtiendo de la importancia de lavar las frutas y las verduras, pero hay quien aún no es consciente de los peligros a los que se expone de no hacerlo. Pon las frutas y verduras en un recipiente debajo del agua fría por unos minutos, y frótalas con un cepillo para quitar todo lo que tengan pegado a su piel. Después del lavado con agua, déjalas en remojo con algún desinfectante, como: Vinagre. Diluye un vaso de vinagre por cada litro de agua. Bicarbonato de sodio. Echa una cucharada por cada litro de agua. Lejía. Si bien es muy eficaz como desinfectante, hay que tener mucho cuidado con ella porque contiene cloro, que puede resultar perjudicial. Solo echa 5 gotas de lejías por cada litro de agua.Deja estos alimentos en remojo por máximo 10 minutos Luego, pasa de nuevo las frutas y verduras por agua fría por 4 o 5 minutos para quitar los rastros de desinfectante.

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1 comentario

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Una respuesta a “¿Guerra alimentaría?

  1. Estamos luchando una batalla perdida, no contra sistemas políticos ni contra tenebrosas organizaciones en la sombra sino contra las leyes de la física. Estamos creciendo rompiendo todas las leyes conocidas del universo, desafiando a la entropia y sobreviviendo en un equilibro cada vez mas complejo. Bástase que cualquier parámetro varié un poco para que todo nuestro castillo de naipes desaparezca sin que queden restos de ninguna de las cartas que se pusieron encima de la mesa.

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