Una reflexión

No hay más ciego que el que no quiere ver. No hay más sordo que el que no quiere escuchar. No hay más mudo que el que no quiere hablar. No hay más vegetal que el que no quiere moverse. No hay más iluso que el que no se para a pensar las cosas.

A  veces me dan ganas de abrir los párpados como en La Naranja Mecánica, a todos aquellos no creen en lo evidente. No es que lo diga yo, es que se ve si tienes dos dedos de frente. Hay muchos que no quieren ver porque se niegan a reconocer la verdad aunque ésta se estampe en su cara.

Que triste. Pero ellos sabrán.

Aún me acuerdo de todos los que se reían en mi cara cuando hace años decía que la burbuja inmobiliaria explotaría y no serían capaces de pagar su hipoteca. Son los mismos que a día de hoy les cuesta mucho llegar a fin de mes y aún se preguntan porque hemos llegado a esta situación. No me alegro por ellos. Es más, me molesta su situación. La pequeña parte positiva de todo esto es que por ellos mismos se han dado cuenta que los bancos no son de fiar, que el gobierno no es de fiar, que ningún sistema es de fiar. Vamos, que no te puedes fiar de nadie, y  menos en cuestiones económicas.

Hace un tiempo que veo como ciertas personas pierden lo poco que les quedaba de dignidad. Cuando ellos mismos eran incapaces de luchar por su propia esencia personal, alguien se ofreció a salvarles de ellos mismos, y ésta persona fue repudiada. Hoy se miran las caras unos a otros odiándose constantemente porque se odian a si mismos. Porque ya no les queda nada. Se vuelven esclavos de su propio miedo, esclavos en busca de alguien que les dirija mal para poder seguir quejándose de otros y así no juzgar sus propias acciones.

Señores cada uno es lo que hace. Cada uno lleva su vida como quiere. Que otras personas tengamos otra opinión al respecto, poco importa. Si has elegido la vida que llevas, y te va mal, no es culpa de los demás. Si has vivido por encima del límite de tus posibilidades y ahora no sabes como pagar la deuda no es culpa del banco. Es tuya y solo tuya. Si has elegido estar con alguien y no te ha salido bien, es un asunto de dos, no del resto de la gente que te rodea y que no ha influido en ninguna de tus decisiones de tu vida sentimental.

Nadie es mejor que nadie, pero si consideras que alguien es mejor que tu, al menos eres humilde. Si te crees mejor que alguien, lo más seguro es que estés errando alimentando tu ego.

Si tus padres siempre te han presionado para ser el/la mejor es porque están descargando en ti sus fracasos más terribles, no lo consientas. Si tus padres te lo han dado todo, y te han hecho todo, seguramente con toda la buena intención del mundo, cuando tengas uso de razón acostúmbrate a hacer las cosas por ti mismo/a y verás que la satisfacción es mucho mayor. Además es estrictamente necesario aprender a caminar por uno mismo, porque si no, te estancas. Y a la hora de tener pareja es imposible sincronizar los pasos… pero de esto ya escribiré otro día….

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