El personaje

 
He leído este artículo en el periodico de La Comarca de Puertollano, y me parece muy interesante así que lo dejo por aquí para quien lo quiera leer.
 

El personaje

El observador

El observador Desde pequeños se nos educa en base a un modelo aceptado socialmente, no se valora lo que somos sino como somos. Se nos premia o castiga según nuestro modo de ser; buenos o malos, listos o tontos, pobres o importantes (el yoga elimina la pobreza), haciéndonos sentir incompletos pues nunca seremos lo suficientemente buenos, listos o importantes como requiere el ideal.

En el fondo uno ya es, no se trata de llegar a ser sino de actualizar lo que ya somos. En nuestro interior lo tenemos todo para ser felices. Llevamos todo el universo dentro, somos íntegros por naturaleza. Cuando necesitamos algo del exterior nos desconectamos del fondo, de nuestro centro, de lo que nos aporta seguridad natural.

Surge entonces la angustia básica de desconexión con el fondo. El personaje estará siempre orientado a aliviar esta angustia existencial que puede manifestarse en tres formas, correspondientes a los aspectos mental, afectivo y energético del ser: angustia de identidad, angustia de abandono y angustia de impotencia (la triple angustia).

El modelo nos da seguridad, en la medida de que mi comportamiento se ajuste al modelo impuesto obtendré reconocimiento, pero ¿y si el exterior me falla? Sobreviene la angustia de identidad. "He sido bueno y sin embargo no me siento querido pues ¿cómo he de ser?".

Tenemos tres maneras de buscar una solución; la primera de ellas consiste en decir: "no me quieren porque en el fondo no he sido lo suficientemente bueno, en la medida en que me obligue a ser totalmente bueno tendrán que valorarme" creando un supermodelo, el de llegar a ser totalmente bueno. Esta idea atenúa la angustia porque abre una esperanza.

Otra forma de reaccionar es diciendo:"he sido bueno y los demás no me han comprendido, me han fallado, yo protesto" creando el modelo de ir en contra pues en la medida que siente rebeldía se afirma, se atenúa su angustia. Este es el modelo más conflictivo. Puede que también se reaccione de otra forma que no es ni ser bueno, ni ser malo sino que es el modelo de huir del exterior "no se puede confiar en el exterior, siempre me falla, yo me retiro". Se desconecta del exterior y se encierra a veces en imaginaciones o en alguna actividad, incapaz de asumir la vida.

Cuando en el terreno afectivo uno siente que no recibe el suficiente afecto surge la angustia de abandono, de soledad afectiva. Lo normal es decir "yo voy a conseguir como sea que me quieran ", así surge la necesidad, la exigencia de conseguir que alguien nos quiera. El exigir que el otro me quiera es realmente como se suele vivir el amor. Es un amor posesivo, su amor me pertenece a mí, este sentido de posesión alivia la angustia de abandono, pero si esa persona me falla, todo aquel amor que yo sentía se transforma en resentimiento, en odio. Lo que quiere decir que yo no quería a la persona sino su afecto. Querer es desear el bien del otro.

En el aspecto energético, ante esta situación de inseguridad y de abandono uno se ve incapaz de solucionar nada, se siente impotente, es la angustia de impotencia, que genera en mi la necesidad de afirmarme como una persona fuerte para huir de esta angustia, pero solo hay un modo y es imaginativamente, imaginando que algún día llegare a ser poderoso. Se emplea el pensar como herramienta de poder, utilizo mi mente para juzgar al otro y condenarlo. En la medida que estoy negando el valor del otro me estoy afirmando a mi, situándome por encima de el. Juzgando a los demás me siento más fuerte y coherente por eso cuanto peor estemos mas necesidad tendremos de juzgar todo nuestro entorno.

Y así nos pasamos la vida defendiendo a ultranza nuestro yo ideal, buscando en el exterior algo que nos complete, anhelando la plenitud perdida. Se vive de ilusiones y de momentos emocionales que parecen que son mucho y luego se quedan en nada.

Todo esto crea el personaje que uno representa en la vida sin darse cuenta. Descubrir el personaje es ver el error en que uno se encuentra, si uno no descubre el error, no puede vivir la verdad.

La verdad se vive cuando uno es capaz de quitar aquello que la cubre, de desprenderse de nuestras creencias, miedos y deseos.

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1 comentario

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Una respuesta a “El personaje

  1. Emilio

    El personaje que ha escrito sobre "el personaje" tiene cierta razón, parece que ha meditado con acierto sus palabras. Todos tenemos un yo que es necesario conocerlo para antes de decidir hacer algo saber el motivo por el que se hace. Si se tiene que vivir en paz y harmonia con la sociedad se tiene que saber qué es lo que tú representas en esta sociedad y qué tiene esta sociedad que te pueda servir de aprendizaje.En la cuestión afectiva es muy parecido, uno tiene que conocer lo que busca en la otra persona para valorarla por lo que te ofrece. No se trata de amar por amar, sino más bien en compartir, en comprender y sobre todo en aprender. Es lo que realmente vale la pena, estar con alguien que te aporte algo.Y sobre el sentimiento de impotencia… es de sobra conocido que todos nos hemos sentido impotentes alguna vez. Tenemos que conocer nuestras limitaciones para una y otra vez sorprendernos al descubrir que con esfuerzo, las superamos. Es mi vaga disertación sobre el escrito.Cuidate

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