Somos caramelos

 

Tengo muchas cosas que escribir, tantas, que se me van acumulando. Quizás debería de hacerme un esquema con las miles de ideas que tengo a medio cocer. El trabajo me ha aportado muchas anécdotas graciosas estos días, pero no me apetece contarlo, es tan delirante…
 
Una de esas ideas que surgió así, de repente hace casi un mes, es que somos caramelos.
Caramelos con un envoltorio estúpido que todos desechamos, ese papelujo que de nada sirve que es nuestro cuerpo, esa apariencia por la que la sociedad nos obliga a guiarnos (menos mal que hay gente que no sigue a la sociedad en masa). ¿Para que preocuparse tanto por esa apariencia que no vale nada y que tarde o temprano acabará por estropearse?. Lo mejor es lo de dentro, el caramelo. Delicioso y cada uno de un distinto sabor, estamos ahí para que la gente nos disfrute y para disfrutar nosotros, es mas, como todos somos diferentes, estamos en una sorpresa constante, en un deshacer de esencias en nuestro paladar. Pero hay quien se empeña una y otra vez en mirar y obsesionarse con su envoltorio. Tanto, que a veces se quedan pegados al él, y entonces nadie puede disfrutarlo como debería.
Maldito caramelo pegado al envoltorio. Como un sugus rancio. Como un caramelo arrojado por sus majestades los Reyes en las cabalgatas de los pueblos. Esos que tienes que pillar al vuelo, incluso a veces pelearte por él, o rebuscar por el suelo como si fuera oro. Sería mas fácil ir a comprarlo a la tienda, pero no hace tanta ilusión. Mola mas luchar por conseguirlo.
Una vez lo tienes en tus manos miras el envoltorio para saber de que sabor es y si te gusta o te apetece en ese momento. Y si, te gustan esos caramelos, es mas, te encantan nunca te cansarías de comerlos. Abres el papelito, que ya no te sirve para nada porque ya sabes que te gusta, y … ¡sorpresa! El caramelo se ha pasado un año entero pegándose a su envoltorio, gracias a la atmósfera que lo rodea, gracias a las condiciones en las que ha sido almacenado.
Y quieres saborearlo, pero es una difícil tarea, porque intentas despegarlo y algo intentas meterte en la boca y alegrarte con su sabor. Pero se queda la mitad pegada al papelito …. ¡que rabia! Y lo miras pensando en que ese trozo que esta pegado y que se esta desperdiciando podría estar en tu boca. ¿Por qué has de renunciar a ese trozo de caramelo?. Vale, se puede chupar el papelito, pero no hace mucha gracia.
Oh, oh …. el caramelo se ha quedado pegado al paladar, cosa que era de esperar si estaba pegado a su envoltorio. Esta delicioso, pero esta ahí pegado y no hay forma de soltarlo. Intentas darle una y otra vez con la lengua hasta que se te cansa, pero ni se inmuta. Intentas seguir disfrutando, tarde o temprano se deshará. Pero intentas hablar y te salen palabras enmudecidas porque el caramelo te impide pronunciar bien. Maldito caramelito. Acabas haciendo lo que no querías, meterte el dedo en la boca para quitarlo. Esta tan rico que te da palo tirarlo, así que vuelves a intentar disfrutarlo, pero vuelve a quedarse pegado. Entonces ya ni luchas, lo dejas ahí, esperando a que se deshaga por si solo e intentarlo saborear. Miras el papelito que esta tirado y piensas si realmente tanto esfuerzo a merecido la pena para tan breve momento de felicidad. Pero el caramelo te encanta y sabes que si vuelve a ti volverás a caer o … ¿te lo pensaras dos veces?
Ya podría venir en cajas, como los que tanto me gustan. Los de las cajas son fáciles de comer, hay muchos y duran mucho tiempo. La cajita cuando esta vacía la puedes guardar como recuerdo de aquel agradable sabor, reciclarla para guardar cosas o rellenarla de caramelos, esos que pones allí dentro para seguir disfrutando. Pero los papelitos, siempre se tiran. Y a menudo son de colores llamativos, letras fosforitas. Algunos con su envoltorio están diciendo: “cómeme”. Pero suele pasar que justo esos son los que están rancios, o se pegan al paladar como los de toffe. ¿Quieres dejar ya de pegarte al envoltorio?

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Sin categoría

2 Respuestas a “Somos caramelos

  1. Emilio

    El envoltorio siempre es lo de menos, unos son muy llamativos y otros hasta pueden que estén medio rotos, pero sin probar el caramelo es imposible saber si te gustará o no. Cuidate.

  2. eva

    je!.. y algunos caramelos llegan a cansarte, otros necesitas probarlos varias veces para confirmar que te gusta su sabor, otros ya sabes que te gustaran siempre….bonita metáfora!.Me ha gustado!.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s