Parada en Madrid

 

Aquí estoy. Rodeada de plantas tropicales en el centro de España. Oda a la paradoja. Comiéndome un club sándwich que mucho tiene que envidiar a los que hacemos en el Princess.

Altura sobre el nivel del mar, 621’0 mt.

La Meseta.

Aún no entiendo porqué en una estación tan grande no hay mas asientos y porqué han cerrado el acceso a al jardín botánico.

Cuando me quiero dar cuenta estoy mirando cara al sol, como los que se pudren.

No sé como ha llegado un pelo blanco de Meiko hasta mi abrigo, lo guardé bien. Quizás no de la gata que hemos dejado en Barcelona, sino de la “gata” (y con perdón de las gatas) cutre que me ha arrollado al salir del tren con su abrigo de pelos blancos, su casa-maleta y su estropajoso pelo teñido de rubio platino.

Me quedan dos horas y media para salir de aquí.

Paciencia, todo llega.

He añorado la palabra sortida. Los catalanes son diferentes por eso molan.

“Con mi chándal y mis tacones, arreglá pero informal” Una señora cumple al pie de la letra la canción de la Martirio.

Se oye el “canto”, si es que se puede llamar así, de un par de pájaros, su sonido es:

-¡¡¡¡Ñiiiiiiieeeeeeñieeeeeeee!!!!

Como las puertas que piden a gritos ser engrasadas.

Campanadas. Son bonitas, tienen un sonido metálico que se abre paso entre la gente que anda de aquí para allá.

Dos personas mayores, miran la ilustración cómica de un calendario de bolsillo. Uno de ellos tarda mucho en pillarlo, no se ríe, se limita a mirarlo. El otro, dueño de tan semejante artículo, le grita enojado diciendo:

– ¿Aún no lo has pillado?

Se enfada porque piensa que su compañero de charla es tonto. Y después, le llama cabezón.

– ¿A que hora empieza el fútbol, cabezón?

– No lo sé.

– ¿Cómo que no lo sabes? Te lo dije ayer, te lo dije ayer. Te lo dije.

– He perdido la memoria.

– Para lo que quieres, porque si se trata de tu amiga no.

Creo que ha llegado el momento de volverme a conectar el ipod, antes de que la conversación me trastorne de por vida.

Si escribo CRUZ VERDE, y lo lees, ¿en que piensas, en mata cucarachas o en una farmacia?

Sin duda, los sitios no son mejores ni peores, sino la compañía. Prefiero estar con alguien que se que no me voy a aburrir, (y mejor aun si lo amas) en el desierto mas inhóspito, a aguantar a cualquier impresentable en el mayor de los balnearios.

Madrid no está tan mal. Volveré a honrar a esta ciudad con mi presencia.

Hasta luego Madrid

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5 comentarios

Archivado bajo Sin categoría

5 Respuestas a “Parada en Madrid

  1. Emilio

    Ya estabas cerca de tu hogar… supongo que hace rato que llegaste. Las compañias si son amenas, mejor que mejor… y si logran sacarte de tus casillas, aún más.

  2. Emilio

    Ya estabas cerca de tu hogar… supongo que hace rato que llegaste. Las compañias si son amenas, mejor que mejor… y si logran sacarte de tus casillas, aún más.

  3. Emilio

    Ya estabas cerca de tu hogar… supongo que hace rato que llegaste. Las compañias si son amenas, mejor que mejor… y si logran sacarte de tus casillas, aún más.

  4. esther

    Las compañias… no es que solo blasfemen en mi space, si no que comentan 3 veces lo mismo.
    Me encanta sacarte de tus casillas!!
    Reconocelo, cosas que nunca haces, he conseguido que lo hicieras, y asi hasta que tires la toalla.
    Ya lo verás.

  5. Emilio

    No pienso tirar la toalla, por mucho que te pese, ale!

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