entre papeles viejos

Me disponía a bajar las escaleras, como siempre y como nunca. Es ese miedo atroz a encontrarte con viejas heridas, de bajar a las profundidades del subconsciente, y poder salir ilesa de esa aventura.

De allí salió un sentimiento indescifrable, hacia un hombre que no conocía, mezclado con ese olor a polvo que se agarra fielmente a la garganta, obligándote a tragar saliva mezclada con ese sabor a cosa vieja.

Y el sentimiento, como el polvo, se adhiere a tu alma, sin que nada puedas hacer para impedirlo.

Las ilusiones, ennegrecidas por el tiempo, ya no son azules, ya no ofrecen su dulce sabor, ni su suave tacto de nube.

Al igual descubrí que el sentimiento de culpa, por muchas cosas, estaba ahí porque yo lo puse después de mucho tiempo, y con la única justificación de errores recientes.

Me di cuenta que realmente no podía hacer más de lo que hice, y que lo que hice, lo hice con un sacrificio enorme que ya había olvidado. Sincerarme con un “lo siento” era lo único que tenia en mis manos.

Cuando dejé al sentimiento de culpa guardado donde tenía que estar, y habiendo reducido su tamaño considerablemente, volví a encontrarme con el hombre que por entonces no conocía. Sus palabras no eran nuevas, pero sonaban como escuchadas recientemente, y repicaban en mi cabeza, con un eco incesable: “te estas equivocando”.

Si, hombre, claro que me estoy equivocando. Pero no con una decisión que estoy tomando, sino con el concepto de una persona desde hace años. Y eso que cuando no te conocía, hombre misterioso, era mucho más probable que me confundiera, pero ahora que te conozco es distinto, y . ..

“si, estoy equivocada, pero contigo”.

Y ¿ahora qué?¿volvía a subir las escaleras con ese nuevo conocimiento?.

Pues si, volvía a subir, y si me encontraba a ese hombre misterioso, que ahora no lo es tanto, debería de ser sincera, decirle que ya no estoy en la adolescencia, y que ya no es tan fácil engañarme.

22-12-05

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1 comentario

Archivado bajo Sin categoría

Una respuesta a “entre papeles viejos

  1. Emilio

    Es lo que tiene la experiencia… que te enseña a mantener las distancias cuando notas que algo ya lo has vivido y no acabó bien, pero siempre cabe la duda y surge el : y si? No podemos dar las cosas por sentadas, aún no.

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